Voz en off.

Bienvenidas y bienvenidos a esta ponencia del Acto Oficial de Inauguración en la Universitat de Lleida del 58avo Congreso Internacional de Docencia e Innovación Universitaria del 2108. En esta vida todo es más simple de lo que parece pero todo es mucho más complicado de lo que realmente es. Así que en esta ponencia hay dos. La del 2108 en la que están presentes pero en la que nunca lo estarán físicamente y la del 2008 en la que estarán directamente pero en la que estarán virtualmente. Es sencillo: estarán en la que nunca van a estar y no estarán en la que estaban. Así pues de ponencias hay dos. Las dos tienen lugar en el mismo espacio: Lérida pero en tiempos diferentes. Habrá dos finales y una sorpresa. Muchas gracias por su asistencia y comprensión.

 

Profesor 665.cat:

Bienvenidas y bienvenidos a esta ponencia del 58 CIDIU de Lleida. Les habla el profesor 665.cat de la Universitat Virtual de Lleida. Hoy 2 de julio de 2108 es un buen momento para recordar lo que fue el congreso de ahora hace cien años y con ello poder contrastar brevemente algunos de los aspectos y características de la innovación docente universitaria, de aquellos lejanos años, con la situación actual. Gracias a la base de datos del Super Gray XXXIII podremos proyectar imágenes virtuales de un fragmento de la intervención de Claudi Alsina, un profesor universitario de aquella época que amó profundamente su profesión. Claudi Alsina, fallecido ya hace muchos años, era totalmente atípico pues siendo catedrático de universidad con cinco sexenios de investigación le gustaba enseñar. Además Alsina era “matemático”, una añeja profesión que desapareció hacia el 2025 pero que mientras existió no se distinguió precisamente por su carácter abierto y dinámico. Si además les cuento que Alsina era “funcionario del estado” la cosa es aun más pintoresca. Fue funcionario pero trabajó mucho.

Antes de la proyección les debo advertir que se trata de una civilización muy primitiva de principios del siglo XXI, con sus universidades prácticamente medievales, con aulas de asientos fijos, pizarras omnipresentes y repetición artesanal en vivo y en directo de lecciones. Hoy no podríamos permitirnos este lujo. Los actos de evaluación requerían memoria, los profesores preguntaban y los estudiantes llenaban papeles que luego los profesores leían y por algún procedimiento que no hemos logrado averiguar asignaban números a los escritos. Piensen que tenían como himno una canción de taberna en latín (“Gaudeamus Igitur”) cuyo significado desconocemos.

Proyección virtual parte central ponencia 2008 de Claudi Alsina.

 

Claudi Alsina:

En definitiva, la universidad debe preparar para pensar y actuar en un futuro, para transmitir a las nuevas generaciones la capacidad de repensar su presente en función de su futuro. Por esta apuesta de futuro se hace imprescindible la innovación docente, que no es el capricho de cambiar por cambiar unos contenidos sino la labor generosa de formar en la creatividad. Pero no podemos aspirar al desarrollo de la creatividad de los estudiantes si nosotros mismos no predicamos con el ejemplo. Lo nuestro tiene mucho de inercia pero no deja de ser un arte. A pesar de que la ingeniería didáctica nos intente marcar un camino estrictamente científico, lo nuestro, en vivo y en directo tiene una componente de teatralidad y unas posibilidades emocionales a las que no podemos, ni debemos, renunciar.

Si profundizamos un poco en el marco de las innovaciones apreciamos inmediatamente que tenemos una innovación poliédrica cuyas diferentes caras podemos explorar:

  1. Innovación de estrategias:se trata de mejorar los aspectos metodológicos para captar la atención y motivar al principio pero también para mantener un ritmo adecuado de participación y de estudio.
  2. Innovación temática: se trata de ofrecer un curriculum bien diseñado, abierto a los cambios actuales y donde sepamos incluir aquellas competencias más básicas y deseables. No se trata tanto de pequeños temas secuenciados como de grandes ideas.
  3. Innovación de idiomas:se trata de incorporar el inglés además de las lenguas propias de cada lugar. No solo para practicar el idioma a través de materias diversas sino para facilitar la búsqueda mundial de información y para dar pie a que en los cursos universitarios, especialmente de máster, participen estudiantes y profesores invitados de diferentes lugares… y que nosotros también participemos en el exterior.
  4. Innovación tecnológica:las TIC adquieren hoy una dimensión que nunca habían tenido. A los medios tradicionales de cálculo y de representación se unen hoy las infinitas posibilidades comunicativas de Internet, de recursos multimedia (applets, interactivos,…), de pizarras electrónicas, etc.
  5. Innovación de escenarios:las nuevas clases no serán aulas de asientos fijos sino laboratorios o espacios flexibles para cooperar y realizar labores diversas con computadores integrados. Otros espacios serán virtuales con imágenes en directo. Y otros escenarios estarán situados en el exterior para hacer visitas o estancias de prácticas.
  6. Innovación en metodologías docentes y de aprendizaje:este es el punto central en todo proceso innovador. Nuevas estrategias son necesarias para dominar la formación actual en calidad, en desarrollo y en evaluación. Una vía interesante sería la de dotar al aprendizaje de carácter investigador, desde los primeros cursos. Recuperar lo que George Pólya nos dijo cuando introdujo la resolución de problemas como motor educativo: “enseñar es hacer posible que los estudiantes descubran por sí mismos lo que deben aprender”. Problemas, estudio de casos, desarrollo de proyectos,… se trata de provocar el descubrimiento y pautar este proceso. Como decía Gonzalo Sánchez Vázquez hemos de enseñar en espiral, pasar siempre sobre lo mismo pero visto desde un nivel superior.
  7. Innovación afectiva:tenemos unas enormes posibilidades de influir positivamente en la visión y motivación de los estudiantes si logramos una comunicación viva, transmitir ideas y transmitir sentimientos, contagiar el amor por lo que se hace y por el como se hace. Permitan que les recuerde el viejo dicho: enseñar es una cuarta parte de conocimiento y tres cuartas partes de teatro.

Tenemos por delante pues una inmensa labor de exploración. Y al hablar de innovación quisiera hacer dos breves referencias al Espacio Europeo y a la investigación.

El denominado Espacio Europeo de Educación Superior es una buena ocasión para dar un paso adelante y hacia arriba en educación universitaria. Desafortunadamente, la situación española y el incipiente Espacio Español de Educación Superior es otra cosa que nada tiene que ver con el espíritu de Bolonia.

Un marco legislativo cambiante, cuatro equipos ministeriales, influyentes colegios profesionales corporativos, diversas acciones sindicales y la típica tendencia española a la uniformidad ha dado lugar a un Espacio Español de Educación Superior complejo y sorprendente. Sólo recuperando el espíritu original de Bolonia de flexibilidad, movilidad, transparencia y calidad podremos realmente dar sentido a una innovación positiva.

Permitan que haga ahora una puntualización sobre el famoso dilema “enseñar o investigar”

Evidentemente, compatibilizar educación innovadora con producción investigadora es difícil pero no es aceptable que en virtud de lo segundo se deteriore lo primero. Tiene pleno sentido que existan plantillas de investigadores en las universidades, que investiguen en líneas marcadas por la institución. Pero no tiene sentido que existan docentes universitarios de categorías altas solo dedicados a enseñar. La investigación, más allá del honor humano y del progreso de la Humanidad, tiene una interesante componente de actualización y de sentirse uno mismo protagonista de lo que predica.

 

Profesor 665.cat:

¡Ya lo han visto y oído! En muchas cosas de las que Alsina decía tiene razón sin embargo en otras se equivocó. Noten que el tiempo no ha pasado en balde y que por tanto algunas de las palabras de Alsina son, desde hace décadas, arcaicas. Habla por ejemplo de un Espacio Español de Educación Superior que fue una experiencia efímera sin ninguna repercusión real. Hasta que en el 2020 no se generalizó el Espacio Universal de Educación Superior no hubo realmente grandes cambios. Habla de Internet, una vieja versión muda de mensajes tecleados de lo que luego sería Bignet. Habla de clases presenciales: eran espacios reales donde se reunían para explicar cosas, algo que duró hasta el 2030, cuando la virtualidad reemplazó a las presencias físicas. Y habla de profesores que a la vez investigaban y enseñaban, una duplicidad de acciones que desapareció en el 2040, al ser el enfoque investigador hoy el que enseña.

Pero, anacronismos al margen, hay un valor en el mensaje de Alsina que hoy, cien años después, deberíamos recuperar nosotros. Este valor humano, teatral y emocional que Alsina reclama al oficio universitario de formar. Si hoy siguen celebrándose CIDIU’s es porque hoy deberíamos recuperar este espíritu humanista del profesorado. Nuestros entornos del Bignet, los xips de conocimiento implementados al nacer en los cerebros, los viajes interplanetarios, etc. hacen que nuestros estudiantes, reciclados cada año, sean técnicamente muy avanzados, pero no siempre tienen como les pasaba a sus colegas del 2008, un espíritu creativo y un sentido humano profundo. Así acabó Alsina su ponencia:

 

Claudi Alsina:

La transmisión de la información que fue durante siglos la virtud principal de nuestra labor ya no debe ser hoy nuestro objetivo. La información está ya en todos los sitios y se halla a través de todos los medios. ¿Qué nos queda pues como margen para un pleno sentido a la labor docente universitaria? Nos quedan esencialmente tres cosas: el poder de síntesis, la capacidad de guiar y la virtud de seducir.

En efecto, la síntesises lo que da hoy sentido a la magistralidad, para facilitar las muchas informaciones que siempre están en juego. La guíaes una forma de estructurar los procesos de un aprendizaje descubridor y creativo. La seducciónes la tercera dimensión posible a cultivar y donde tenemos enorme posibilidades. A pesar de la tecnología y los grandes cambios el valor de exhibir, y compartir, nuestro amor por lo que hacemos será siempre un valor eterno de seducción.

Sería bonito tener un teorema del amor. Saber que los estudiantes amaran una disciplina si y sólo si…. y poder aplicar el resultado exacto del teorema. Pero este teorema ni existe, ni existirá. Sin embargo, la demostración de amor a las personas y al saber la podemos hacer nosotros cada día del año, a través de evidenciar nuestro propio interés por la gente, por todos los estudiantes que comparten con nosotros la aventura de formarse. Innovar es una forma de vivir nuestra profesión y dar a esta tarea generosa el valor añadido de nuestros sentimientos más nobles.

Les animo pues a no perder nunca la ilusión por la formación y a transmitir desde el propio entusiasmo el amor por el progreso.

Las ciencias rigurosas se hacen con la mente, las enseñanzas hermosas es transmiten con el corazón. ¡Muchas gracias!

 

Profesor 665.cat:

Ha transcurrido un siglo. Todo ha cambiado espectacularmente. Pero ahora nos encontramos con que nuestros estudiantes lo saben todo pero nada más. La historia solo sirve para no repetir errores. Yo les invito en este 2108 a retomar de nuevo estos arcaísmos de ilusión, entusiasmo y amor. Al siglo XXII no le vendrán mal estos valores.

A nosotros los robots-profesores del siglo XXII nos es difícil salir del guión programado pero ustedes humanos del siglo XXI tienen aún infinitas posibilidades de dar a su bella profesión de enseñar unas dimensiones extraordinarias. ¡Suerte!. Y gracias por su atención.